TEMA 1:
LA DECADENCIA DE
OCCIDENTE: DE LA MODERNIDAD POÉTICA DE BAUDELAIRE AL SIMBOLISMO.
El término decadente surge en Francia a inicios de los
años 80 del siglo XIX. Fue usado, en un principio, para denominar
despectivamente la poesía de los poetas simbolistas, como Baudelaire y
Mellarme, en la medida en que, estos, se entendían a sí mismos como portavoces
del final de una época. Simbolista y decadentista son, en consecuencia, de
manera rápida confundidos.
De la misma manera que se había agotado en la 2ª mitad
del siglo XIX la rebeldía y el idealismo romántico y los novelistas se
empezaron a dedicar a la observación realista del mundo, en la poesía se llevó
a cabo una transformación que dio paso a la poesía actual. Este cambio comenzó
en Francia: los poetas se dedicaron a explorar su propia interioridad y a
perseguir la belleza a través de la palabra, consiguiendo la superación del
romanticismo.
Estamos ante una postura vital del fracaso, del
descontento, de la desconfianza en las posibilidades del otro y de las propias.
Este sentimiento será clasista, aristocrático e intelectual, creará sus
manifestaciones culturales, su expresión literaria y política, y llevará el
nombre de Decadentismo.
Nacido como reacción al realismo imperante, el
decadentismo, un término despectivo creado por la crítica académica, se deriva
del romanticismo y tuvo como padre espiritual a Charles Baudelaire y se
caracteriza por defender la evasión de la realidad cotidiana y la celebración
de la individualidad aislada de su entorno social.
DIFERENCIAS ENTRE:
ROMANTICISMO:
*. Reivindicaba la libertad poética del artista y
celebraba el genio creativo del mismo.
*. Naturaleza, vista como un conjunto de fuerzas
espirituales a las que abandonarse en busca de lo sublime.
*. Un sentimiento de fuerte nacionalismo, que cobró gran
importancia en el proceso de unificación de Alemania.
DECADENTISMO:
*. Los decadentes se sentían testigos del final de su
civilización y cultura
*. Civilización en decadencia, frente a la barbarie de la
hambrienta masa burguesa, desordenada, sin gusto y bruta.
*. Lejos de plantearse una postura contestataria,
reaccionaria, su postura será más bien de derrota, derrotista y fracasada. Los
decadentes no actuaban pues ya se sabían de ante mano vencidos.
El decadentismo en España y en Hispanoamérica:
España e Hispanoamérica también se dejaron influir por
esta actitud estético-literaria, y toda la poesía de fin de siglo responde a
los ideales artísticos del arte por el arte.
Así puede considerarse el modernismo del nicaragüense Rubén Darío y del mexicano José Juan Tablada. El decadentismo
artístico fue mucho más persistente en América: Amado Nervo, Leopoldo Lugones, Mariano Azuela, César Vallejo, Horacio Quiroga y otros llenaron
muchos años de la vida literaria suramericana y en ellos la nota francesa nunca
estuvo ausente.
El decadentismo como punto de encuentro:
Genéricamente se definen como decadentes aquellas formas
de arte que superan o alteran la realidad en la evocación, en la analogía, en
la evasión, en el símbolo. La lista de los nombres puede incluir a Marcel Proust, Franz Kafka, James Joyce, Oscar Wilde, Thomas Stearns Eliot, o movimientos de vanguardia, como
el surrealismo, el cubismo, o el realismo crítico de Thomas Mann.
EL SIMBOLISMO:
Fue uno de los movimientos artísticos más importantes
de finales del siglo XIX, originado en Francia y en Bélgica. En un manifiesto literario, publicado en 1886, Jean Moréas definió este nuevo estilo como: «Enemigo
de la enseñanza, la declamación, la falsa sensibilidad y la descripción
objetiva».
Definición y estilo:
La poesía simbolista busca vestir a la idea de una forma
sensible, posee intenciones metafísicas, impregna al lenguaje de misterio y misticismo. Una de las novedades más importantes, a nivel temático,
es el de la mujer fatal. Surge la unión entre el Eros y el Thanatos y en
ello subyace una nueva relación entre sexos.
Fue considerado en
su tiempo por algunos como el lado oscuro del Romanticismo. En cuanto al estilo, basaban
sus esfuerzos en encontrar una musicalidad perfecta en sus rimas, dejando a un
segundo plano la belleza del verso. Utilizaban determinados mecanismos estéticos, como la sinestesia.
Para los simbolistas, el mundo es un misterio por
descifrar, y el poeta debe para ello trazar las correspondencias ocultas que unen
los objetos sensibles (por ejemplo, Rimbaud establece una correspondencia entre las vocales y los
colores en su soneto Vocales). Para ello es esencial el uso de
la sinestesia.
El movimiento tiene sus orígenes en Las flores del mal, libro emblema
de Charles Baudelaire. El escritor Edgar Allan Poe, a quien
Baudelaire apreciaba en gran medida, influyó también decisivamente en el
movimiento, proporcionándole la mayoría de imágenes y figuras literarias que utilizaría.
La estética del Simbolismo
fue desarrollada por Stéphane Mallarmé y Paul Verlaine en la década de 1870. Para 1880, el
movimiento había atraído toda una generación de jóvenes escritores cansados de
los movimientos realistas.
La llegada de los poetas malditos
Otros dos precursores del simbolismo fueron los franceses
Arthur Rimbaud y Paul Verlaine. Estos dos poetas, que para esa
época tenían una azarosa relación amorosa, fueron decisivos para el arranque
del movimiento. Rimbaud, que contaba con 17 años, fue el más influyente, al
buscar lo que llamó su alquimia del verbo en la cual trataba de
convertirse en vidente por medio del desarreglo de todos los sentidos.
Con este pretexto pasó a sumirse, junto a Verlaine, en toda una ola de excesos.
Vagabundeaba día y noche por las calles de París para luego presentarse en las reuniones literarias con
la ropa sucia o en estado etílico, hecho que rápidamente le dieron mala fama y
el sobrenombre de enfant o terrible. Sus obras más representativas fueron Una temporada en el infierno e Iluminaciones.
Poetas más representativos:
Influencia en la literatura latinoamericana:
El simbolismo literario hispano, con algunos importantes
antecedentes peninsulares como Gustavo Adolfo Bécquer y Salvador Rueda, se subsumió en
un movimiento más general conocido como Modernismo, que empezó en
Hispanoamérica. En España lo
cultivaron Antonio y Manuel Machado, Juan Ramón Jiménez, Francisco Villaespesa y Ramón Pérez de Ayala entre los más
importantes. Se encuentra
Simbolismo ya en el cubano José Martí, en el mexicano Manuel Gutiérrez Nájera , en otros
autores como: Amado Nervo, Salvador Díaz Miró, Guillermo Valencia, el Nicaragüense Rubén Darío.